Sr. Cardenal,

Sr. Delegado del Gobierno,

Sra. Secretaria General,

Sra. Concejala del Area de Servicios Sociales,

Sr. Director General del IMSERSO,

Sr. Director de la Fundación Santa María,

Autoridades,

Amigos todos:

Me cabe el honor de ofrecerles hoy estas dos obras, estos dos trabajos, que han sido elaborados en el seno de nuestra Delegación, desde los Departamentos de Estudios y de Educación, en el intuito de la integración de los trabajadores/as inmigrantes. En el intuito de la integración,

  • Porque nos acercan al conocimiento de la persona y de la condición inmigrante en nuestra Capital y en el conjunto de nuestra Comunidad Autónoma. Conocimiento que tiene que llevarnos al encuentro mutuo y a la búsqueda común en la construcción de una convivencia enriquecedora.
  • Porque los flujos migratorios se convierten siempre en movimientos de población y, en consecuencia, toda política de inmigración debe estar integrada en la política social de un país y ser integradora, y, en el ámbito eclesial, la pastoral ha de dirigirse a abrir procesos de integración en la sociedad y en nuestras comunidades. A ello queremos contribuir. Hoy en día comienzan a percibirse -como al principio de los años setenta- intentos de definir de nuevo las migraciones como una presencia temporal. No temporera, temporal. (La precariedad laboral; el pensar en la inversión del signo de las migraciones: reemplazar los mayores y desgastados por nuevos y jóvenes inmigrantes; los planes Samur; las vicisitudes de algunas directivas comunitarias, entre ellas la de reagrupación familiar, orientadas a poner en marcha una política de inmigración común; los programas oficiales orientados a incentivar con minicréditos el retorno de los inmigrantes después de un periodo de estancia en nuestros países; los programas de ONG’s que mantienen el mito del "retorno con garantías", incentivando las remesas de los ahorrros, creando "fondos éticos" y la participación con capital en las empresas que se creen, son algunos de esos signos...). Nosotros no creemos en ello. Estamos seguros de que quienes lo intenten, se van a equivocar, como se equivocaron quienes hace tres largas décadas habían pensado en el trabajador inmigrante como una presencia provisional, un «gasterbaiter»: un trabajador invitado. Contra los hechos no valen argumentos: ahí está la familia inmigrante y los cuarenta y cinco mil menores de dieciséis años, muchas nacidos en Madrid, para desmentirlo. Y en la medida que se intente, se retrasará la construcción de una Europa –y una España autonómica en sus seno-, que asuma plenamente su diversidad étnica, lingüística, cultural y religiosa, abierta al mundo entero en un espíritu de solidaridad y de cooperación internacionales.

 

En el intuito de la integración,

  • Porque en ellos aparece la inmigración como presencia significativa. Son hombres y mujeres que han llegado con su patrimonio espiritual y cultural. El aporte cultural de los trabajadores inmigrantes será también, en adelante, patrimonio común de los europeos y de la misma Iglesia. Por ello, al incidir en el campo de la educación, nos hablan de un enfoque formativo que integre las tres dimensiones básicas: pensar, sentir y hacer, que constituyen la única experiencia vital, e inciden en la formación de la identidad personal, haciendo hincapié en la acogida de otras identidades y de horizontes de sentido.
  • Porque pretenden ser un servicio para cuantos trabajamos en el mundo de las migraciones tanto desde el ámbito estatal, autonómico y local, como desde las organizaciones sociales y en el ámbito eclesial, y mantener una presencia de calidad en el conjunto de nuestras actuaciones, son –según nuestro entender- un instrumento valioso y van a significar un paso adelante en este noble quehacer.

En el intuito de la integración,

  • Porque pretenden lanzar desde el trabajo constante, desde la formación, desde el estudio, la escucha y la coherencia, un mensaje diferente que contribuya a desvanecer esa imagen falaz de la inmigración diseñada a base de precariedad, de inseguridad y de provisionalidad, de paternalismo y demagogia también, -porque suelen ir juntos-, que tanto nos perjudica a todos. Hace falta cambiar la mirada sobre la inmigración. Son muchos los miles de inmigrantes que con su trabajo y su participación van consiguiendo la nacionalidad española, su residencia permanente, su integración laboral; son muchas las familias inmigrantes, que van labrando día a día desde su condición obrera su proyecto de vida familiar; son muchos los niños y jóvenes inmigrantes que en nuestras escuelas e institutos sueñan, junto a los nuestros, con un horizonte de futuro entre nosotros; son muchos los inmigrantes que se afanan por conseguir y afianzar su legalidad para conseguir, liberados de toda explotación, una integración social que les permita contribuir con su trabajo al bienestar de todos. No son unos marginales, ni unos delincuentes. Hablamos demasiado de ellos. Cuanto más hablamos más diferentes les hacemos. Pensamos que más que hablar, hay que permanecer y trabajar desde la competencia, desde la cercanía, desde la lealtad, desde la coherencia, desde la fraternidad.

Ustedes tendrán ocasión de valorar cuanto acabo de afirmar por la exposición de Gloria y Josefina y por la lectura y la verificación de estos materiales desde su compromiso personal, que su presencia aquí pone de manifiesto.

No quisiera terminar sin agraderceles el haber hecho posible y dado relieve a este acto. Y, de modo especial,

  • Al Sr. Cardenal. Gracias, D. Antonio María, por su renovada confianza en nosotros.
  • A la Señora Secretaria General por su interés en estar entre nosotros esta tarde y manifestar así su reconocimiento y su apoyo.
  • A la Señora Concejala del Area de Servicios Sociales y, por medio de ella, al Sr. Alcalde, y a la Concejalía de Cultura..., que nos ha ofrecido este espléndido marco para encontrarnos esta tarde, y así mismo, al Sr. Director General del IMSERSO no sólo por haber patrocinado el estudio, sino por el interés de cada una de las instituciones que representan
  • A José Joaquín y a la Fundación Santa María por hacer camino juntos.
  • Y a todos las Autoridades que nos acompañan, (nombrar alguna si hace falta o por rango), y a todos vosotros, amigos, madrileños e inmigrantes, porque día a día vamos abriendo caminos de justicia y de fraternidad y nos sostenernos en el empeño.

Gracias, a todos.

Madrid, 21 de junio de 2001           Antonio Martínez Rodrigo